Una búsqueda de reacción ante el silencio
La galería de arte contemporáneo Herrero de Tejada quiere ofrecer a sus artistas un nuevo contexto con una nueva actitud, un lugar de exigencia y de autoexigencia para todos, pero también un espacio de relación y de crecimiento, profundo y abierto.
Partiendo de una estructura clásica, de una sala de exposiciones actual, va incorporando otros factores que definen su peculiaridad: un taller propio como punto de encuentro, producción y trabajo, una búsqueda personalizada y colectiva de los interlocutores adecuados, la creación de nuevos intereses, la implicación de planteamientos y desarrollos curatoriales en el devenir de su proyecto, una línea de publicaciones, en suma, una búsqueda de reacción ante el silencio…
Para acompañarnos en este camino hemos seleccionado a un grupo de artistas cuyo trabajo tiene lecturas complejas, que reflexionan y que invitan a la reflexión, que establecen diálogos y debate, crítica, entorno y retorno, creadores que construyen desde el conocimiento del oficio, desde la ética y la implicación.

La galería Herrero de Tejada cuenta con su propio estudio/taller
Creado de forma exclusiva para dar servicio a la galería y situado en un viejo sótano restaurado en el barrio de Carabanchel, el Estudio Herrero de Tejada nace en base a tres importantes ejes que articulan y definen la personalidad de la galería: la producción propia de exposiciones, la vocación por el servicio al cliente proporcionándole un nuevo punto de encuentro con la obra fuera del espacio expositivo, y la creación de un taller/refugio para el artista con nuevas herramientas para la creación, promoción y difusión de su obra.

Santiago Morilla, el artista en Marte
Santiago Morilla (Madrid, 1973) vive y trabaja entre Madrid y Segovia. Es licenciado en Bellas Artes por la UCM y se especializa en New Media Art en el “MEDIA Lab” en la “University of Art and Design” en Helsinki (Finlandia) y máster en Ilustración en la Accademia di Belle Arti di Macerata, Fabbrica delle Favole, Italia . Ha obtenido importantes premios y becas como la Beca de Artes Plásticas en la Real Academia de España en Roma o el Gyeonggi Creation Center International Exchange Program Artist Residence, en Seúl, Corea del Sur o más recientemente el XX Premi Ciutat de Manacor dʼArts Plàstiques 2013, Mallorca.
Santiago Morilla expande el dibujo mediante proyectos site-specific, entendiendo el ejercicio de la acción estética como una toma diaria de decisiones personales y performáticas de cuestionamiento y análisis del entorno. Tras una respetuosa inmersión contextual en el lugar a intervenir, Morilla “hackea” el paisaje y la representación del espacio, a veces de forma casi imperceptible, apenas un dibujo que se forma durante unos instantes de colisión en la línea de tiempo, quizás visible sólo desde las alturas y, a veces, de manera permanente, reordenando el sentido de los elementos, personas o animales de un paisaje e integrando, en ocasiones, materiales específicos que expanden las narrativas locales. Su trabajo habita artísticamente el espacio para señalar sus límites y la forma en que el hombre dibuja sus decisiones mientras tiende a deshumanizarse y desaparecer en el camino del azar, del patetismo y de la repetición. Combina sus enormes intervenciones públicas multicapa -video, dibujo específico, pintura mural, fotografía aérea- introduciendo en el proceso “bombas gráficas” a modo de “avisos a navegantes” que cuestionan la función política de la cartografía digital y nos invitan a reflexionar acerca de la “contaminación” ambiental y el aislamiento relacional.
Expone y realiza intervenciones públicas site-specific por todo el mundo: Recientemente ha expuesto en Gyeonggi Museum and of Modern Art, el Jeong Mungyu Museum (Corea del Sur), el Museo Palazzo Collicola de Arte Contemporáneo de Spoleto, Museo del Mármol de Carrara y Fondazione Pastificio Cerere de Roma (Italia) y en la Galería Fernando Pradilla, Museo ABC o la galeria Herrero de Tejada (Madrid). Sus vídeos son proyectados en la TATE Modern (Londres) , LOOP Festival (Barcelona) o el Museo Lázaro Galdiano (Madrid) pero también en Festivales Urbanos y asociaciones culturales o colectivos de clara vocación activista-ecologista.
Para Santiago Morilla si la investigación artística no conlleva una acción personal fuera del estudio y de su “aérea de seguridad”, no tiene sentido. Su trabajo ha evolucionado desde el arte urbano y la ilustración hacia una inmersión vital en proyectos específicos con claves abiertas hacia las narrativas de desaceleración, donde tradición y tecnología encuentran un espacio de resistencia estética.
www.santiagomorilla.com