MARTE es una plataforma para la difusión del arte contemporáneo que realiza actividades durante todo el año y culmina en noviembre con la celebración de la Feria de Arte Contemporáneo de Castellón.

MARTE, que a lo largo de sus seis ediciones se ha posicionado como la feria de arte más importante del Mediterráneo, se caracteriza por dirigirse a todo tipo de públicos y por ser la cita ideal en la que iniciarse en el coleccionismo.

In-mars-cesible

Inmarcesible. Según el Diccionario de la lengua española: 1. adj. Que no se puede marchitar.

Pedimos perdón por destrozar una palabra tan bonita metiendo por medio a Marte, y además con un anglicismo sacrílego, pero en estos momentos no encontramos otro adjetivo que defina mejor la situación del arte contemporáneo y lo que estamos pretendiendo hacer en Castelló.

Si dotar a la vida de un sentido es lo que diferencia existencia y vida, momento o historia, trascendencia u olvido, el arte es necesario. Es, en resumidas cuentas, una ayuda a la búsqueda de la respuesta a qué pintamos en este alboroto llamado mundo.

Durante la cuarentena que nos tocó vivir, el arte, en todas sus expresiones, nos hizo compañía, nos animó y nos recordó que en el mundo hay cosas por las cuales vale la pena seguir creyendo. Hemos visto la lucha inmarcesible de los y las artistas, mujeres y hombres sensibles por hacer vivir en sus obras las pasiones más inefables que el alma humana soporta y no tiene valentía para vociferar. Perenne, porque esta lucha es continua y no acaba. Remembrante, esperemos.

Estos meses muchos hemos sentido un hueco en el estómago, ése agujero que nos consume, que nos va tragando poco a poco (en el primer borrador de este texto ponía “despacito”, pero la canción… bueno, ya la tenéis en la cabeza. Perdón) y se expande al pecho. Eso, que todos hemos somatizado encerrados, necesita ser llenado. Y allí estamos, a pesar de que, como seres masoquistas que somos, nos guste regodearnos en ése sentimiento, revolcarnos en la miseria.

En la configuración de esta séptima edición de Marte tomamos como referencia algunos escritos de Arthur Schopenhauer, pensador misántropo y pesimista denostado por sus amargas invectivas, donde, desde luego, no hay cándidas reflexiones con las que acompañar plácidamente el paso de los días ni frases bonitas en dulces tipografías con colores de recién nacido (de esas que han proliferado en redes). Por eso lo de revolcarnos en la miseria del párrafo anterior. Y es que la amarga visión de la vida y el severo diagnóstico sobre la época que le tocó vivir al bueno de Arturo es muy actual, pero también que, gracias al arte (entre otras cosas), tenemos la convicción de que debemos comenzar a vivir de nuevo cada día. Al fin y al cabo resulta todo un arte permanecer con vida.

Schopenhauer va muy bien si no has superado tus traumas infantiles, piensas asiduamente en tirarte por un puente o asumir desgraciado lo absurdo de la existencia. Nuestra recomendación (ni siquiera los ansiolíticos de la posmodernidad pueden con eso) es interpretar el arte como diagnóstico de una dolencia, que es la vida, con la que se ha de convivir. Y también consumir dosis de arte como cuidado paliativo. En Marte el arte es como una quimioterapia existencial que nos dota del vigor suficiente para seguir adelante, inmarcesibles.

Organiza

Dirección: Joan Feliu e Ignacio Tomás

Coordinación e imagen: Fabián Nebot

Programas: Muskilda Villanueva

Marketing: Manuel García

Comunicación: Mónica Iglesias Studio

RRSS: Adrián Feliu